miércoles, 28 de abril de 2010

COMO ESCOGER LOS AJOS


Los mejores ajos son aquellos que mantienen la cabeza firme, que no tienen brotes o retoños verdes y que su envoltura esta seca con apariencia apergaminada, con forma bulbosa y redondeada compuesta con unos doce a quince dientes.






Debemos escoger las cabezas de ajo pequeñas, compactas y pesadas, evitando aquellas que tienen diente amarillentos y huecos porque esto nos indica que ya están viejos almacenados. Los dientes de ajo suelen pesar menos de 10 gramos, en conjunto, y cuando les retiramos la película blanca o grisácea o morada que los envuelve vemos que son de color blanco crema y a veces tiene marcas rojizas.






Los ajos blancos se conservan mejor que los morados porque son mas secos, y pueden almacenarse hasta un año en un lugar fresco, seco y ventilado. Si compramos la ristra podemos guindarla en nuestra cocina he irla usando paulatinamente. Si compramos los dientes separados, es mejor tenerlos sin pelar en un tarro que tenga agujeros para que el aire circule, y así evitar que se enmohezcan y germinen.






Si ha decidido pelar los ajos para tenerlos siempre listo para usar, métalos en un tarro de cristal en la nevera (frigorífico) y cúbralos de aceite neutro vegetal, esto los conserva bien y listos para usar además de aromatizar el aceite para aderezar ensaladas.






Los puede congelar cuando los dientes están ya pelados pero pierden sus propiedades culinarias, así que realmente no vale la pena.






El sabor de ajo es muy mediterráneo. Por ello a personas de otras partes del mundo les puede costar habituarse a su sabor y olor tan profundo, pero una vez que lo utilizan para dar sabor a sus platos seguramente lo nunca faltara en su cocina.






Pollo asado en ajos.






Ingredientes


1 pollo de 2 kilos, limpio y listo para preparar


3 cabezas de ajos grandes


60 gr. de mantequilla


Sal y pimienta recién molida al gusto






Preparación


Pele cada diente de ajo uno por uno, coloque dos dientes de ajo y un trozo de mantequilla, y adóbelo por dentro y por fuera con una combinación de sal y pimienta. En una fuente para horno (ovalada si la hay) extienda una parte de la mantequilla y cúbrala con los dientes de ajo, extienda el resto de mantequilla sobre el pollo. Tape con papel de aluminio y ase al horno fuerte durante 1 hora, destape y déjelo dorar, rociándolo frecuentemente con la mantequilla aromatizada con ajo del fondo de la cazuela, transfiriendo al pollo el exquisito sabor. Los diente de ajo se pondrán blandos y cremosos, deliciosos para comer, acompañe con un puré de papas rociado con la mantequilla de ajos del horneado.







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